Devocional para culto familiar del día 31/05/2020

La Gran Comisión no es una gran Sugerencia

(Si lo prefieres puedes obtener el devocional en formato PDF haciendo click aquí)

“Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. (MATEO 28:18-20)

¿Cuál es nuestra misión? Se trata de “Ir”. Esto no es una gran sugerencia. No es opcional. Si eres un hijo de Dios, Dios espera que vayas.

¿Cuál es la tarea? Ir y hacer discípulos. Un discípulo es alguien que hace las cinco cosas que nos pusieron para hacer en la tierra: conocer y amar a Dios, crecer en madurez espiritual, servir a Dios a través de nuestros dones, compartir las Buenas Nuevas, y adorar a Dios con todo tu corazón.

¿Con qué autoridad podemos hacer aquello que se nos manda? No es un gobierno o la agencia de inteligencia. Es Jesús. El Señor nos empodera para hacer la misión.

¿Cuál es nuestra responsabilidad? ¿Se supone que debemos ir y hacer discípulos a algunas naciones? No. A todas las naciones. ¿Eso incluye a Siria? Sí. ¿Eso incluye a Corea del Norte? Sí. ¿Eso incluye a Irán? Sí. No hay nación que esté excluida.

¿Qué significa esto para ti? Si todo el mundo necesita a Jesús, entonces debes compartir las Buenas Nuevas. Mantenerlo en secreto sería un crimen. Si supieras la cura para el Alzheimer, el SIDA, el cáncer o el Coronavirus y no la compartes, ¿eso no sería un crimen? Pero tenemos algo incluso mejor que una cura para la enfermedad. Sabemos la cura para el corazón humano y las necesidades más profundas de la humanidad. Ellos necesitan un Salvador. Ellos necesitan el perdón. Necesitan su pasado perdonado, un propósito para la vida y un hogar en el cielo. No podemos retenerlo. Tenemos que compartirlo.

Juan 3:17 dice: “Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él” (NVI).

 

Quiero ser como Jesús. Yo quiero que seas como Jesús. Tenemos que dejar de juzgar al mundo y ser tan críticos. Mantengámonos ocupados compartiendo las Buenas Nuevas.

Reflexiona sobre esto:

 

Si Dios no te ha llamado a trasladarte a otro país y compartir el Evangelio, ¿qué más se puede hacer para apoyar su misión en el mundo?

¿Cómo crees que tus vecinos y compañeros de trabajo se sentirían si supieran que tenías el secreto de la vida eterna y no lo compartiste con ellos?

¿Qué parte de la Gran Comisión te da el valor que necesitas cuando estás asustado o nervioso para compartir el Evangelio?

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